Estos elementos, que no deberían ser arrojados a la red, ocasionan obstrucciones y provocan que el sistema cloacal funcione en carga, generando serias complicaciones en el servicio. Se trata de una situación que se repite en varias localidades de la provincia, por ello, la empresa recuerda su uso correcto.
Cuando se arrojan objetos sólidos, trapos o materiales que no se disuelven, se reduce la capacidad de conducción de los caños, provocando desbordes y generando mayores costos y tiempos de trabajo que podrían destinarse a mejoras en el servicio.
En contrapartida, cuando las redes cloacales se utilizan de manera adecuada, estas funcionan de forma óptima, sin estar en carga ni presentar obstrucciones.
De esta manera, se garantiza un servicio más eficiente, cuidando entre todos el buen funcionamiento del sistema y contribuyendo a una mejor calidad de vida en la comunidad.